La novena semana de dos mil uno, abarcando del veintiséis de febrero al cuatro de marzo, marcó un período de intensa actividad en la esfera política y económica argentina. El gobierno anunció una reducción significativa del gasto primario, mil cien millones de pesos, y logró achicar el déficit fiscal en más de un cuarenta por ciento. Esta medida fue presentada como un cambio muy fuerte respecto a la década anterior, buscando poner al estado en una situación de mayor solidez para beneficio de todos los argentinos. Sin embargo, estas declaraciones parecían ser un intento de ocultar una gestión que se caía a pedazos.
La corrupción ocupó un lugar central en la agenda, con la denuncia de lavado de dinero y la participación de banqueros y funcionarios argentinos cada vez más evidente. La situación se volvió tan insostenible que el gobierno dejó de bancar al presidente del banco. La crisis económica también cobró una víctima de alto perfil: el ministro Machinea presentó su renuncia, desatando una danza de nombres de economistas ortodoxos para tomar las riendas. En este contexto, el PJ, en la figura de De la Sota y Reutemann, dio el visto bueno al “Mingo Cavallo”, una medida que generó controversia y expectativa.
Pero la danza de nombres no fue la única en la pista. Una ola de despidos azotaba a diversas industrias y regiones. La cervecería de San Carlos, la General Motors de Alvear, y Rafael Alimentos fueron solo algunos ejemplos de la imposibilidad de tapar la creciente desocupación. Ante esta alarmante situación, el estado comenzó a planificar un subsidio para desocupados, una medida que requeriría sacar de la “billetera grande” debido al aumento constante del número de afectados. A pesar de estos desafíos, el gobierno intentó proyectar una imagen de normalidad, con la aparente normalidad de las exportaciones y el inicio de las clases sin mayores inconvenientes.
El Mundo en dos mil uno: Un Concierto Histórico y la Destrucción del Patrimonio
Más allá de las fronteras argentinas, la novena semana de dos mil uno también fue testigo de eventos de gran relevancia internacional. Los integrantes del “Sindicato de Ignorantes”, un colectivo que compartía contenido desde California, abrieron el bloque de internacionales con una noticia musical de alto impacto. Rememoraron un concierto de dos mil uno que unió a dos de las bandas mexicanas más grandes: Jaguares y Maná.
Este concierto nunca antes visto en el Estadio Azteca fue organizado por las televisoras Televisa y TV Azteca. Para los mexicanos que vivieron esa época, fue un evento sin precedentes, un “carnaval organizado por los presidentes de las dos televisoras”. Las bandas, que de alguna manera simbolizaron la misma riña entre las cadenas televisivas, se unieron en un mensaje de paz y armonía, reuniendo a más de cien mil personas. A pesar de la expectativa, la esperanza de que Jaguares y Maná volvieran a compartir escenario no se concretó, ya que después del evento cada banda tomó su propio rumbo. El concierto fue una organización muy cabrona que dejó una huella imborrable en la memoria colectiva.
En contraste con este mensaje de unidad, los talibanes en Afganistán protagonizaron un acto de destrucción que conmocionó al mundo. Hicieron volar reliquias budistas que databan del siglo tres, un atentado contra el patrimonio cultural de la humanidad. Este acto de violencia y extremismo dejó en claro que no a todos les interesaba la paz.
Argentina: Motín en Palermo y la Pasión Futbolística
De vuelta en Argentina, un motín en Palermo puso en el debate el cierre del instituto para menores Agote. Las autoridades fueron señaladas por supuestamente proponer a los internos que se fuguen, y aquellos que se negaron habrían sido torturados. Esta situación provocó un levantamiento de los internos que buscaban mejores condiciones de reclusión.
El video concluyó con la frivolidad del fútbol, repasando tres partidos del torneo Clausura. El Unión, que venía de un dulce inicio y era puntero en las tres primeras fechas, con un recordado tres a uno en la Bombonera, sufrió un revés al perder dos partidos seguidos contra los equipos de La Plata, incluyendo un cuatro a uno contra Gimnasia. Mientras tanto, River comenzó a escaparse solito en la punta, ganándole tres a uno a Independiente. Sin embargo, San Lorenzo le pisaba los talones y se mantenía expectante con un gol de Romeo a Almagro.
Este resumen de la novena semana de dos mil uno pinta un panorama de una Argentina en la que la crisis económica, la corrupción y la desocupación eran temas centrales, mientras que el fútbol ofrecía un respiro y el ámbito internacional presentaba tanto mensajes de unidad musical como actos de destrucción cultural.


