
En una jornada cargada de emociones en la capital santafesina, el conjunto Sabalero demostró por qué es uno de los serios aspirantes al ascenso tras vencer con autoridad a San Miguel en el marco de la octava fecha del torneo de la Primera B Nacional. El Estadio Brigadier General Estanislao López fue el escenario de una exhibición futbolística donde la efectividad inicial y el control del juego permitieron que los locales se quedaran con los tres puntos de manera indiscutible.
Desde el primer minuto, el ambiente en las tribunas anticipaba una tarde especial. El recibimiento de la hinchada de Colón fue imponente, envolviendo el campo de juego en una marea roja y negra que pareció contagiar de energía a los dirigidos por el cuerpo técnico. Antes de que rodara la pelota, hubo un emotivo reconocimiento a los veteranos de Malvinas, un gesto que añadió una cuota de solemnidad y respeto a la previa del encuentro.

El partido comenzó con una intensidad arrolladora por parte del dueño de casa. Apenas transcurrían seis minutos de la primera mitad cuando se produjo la apertura del marcador. Tras una proyección por la banda y un centro preciso de Marcioni, el mediocampista Nacho Antonio apareció por sorpresa en el corazón del área para conectar el balón y desatar el primer grito de gol. Fue un golpe psicológico para el conjunto de Los Polvorines, que no lograba acomodarse en el campo frente a la presión alta de su rival.

La superioridad de Colón no tardó en verse reflejada nuevamente en el marcador. Solo seis minutos después del primer tanto, una jugada colectiva de gran factura permitió que Peinipil asistiera nuevamente a Antonio. El volante, en una tarde inspirada, no perdonó y anotó su segundo gol personal, poniendo una distancia de dos tantos cuando todavía no se cumplía el primer cuarto de hora. Este inicio demoledor facilitó la gestión del partido para el equipo santafesino, que empezó a mover la pelota con criterio y paciencia.

San Miguel intentó reaccionar mediante remates de media distancia y jugadas de pelota parada, pero se encontró con una defensa sólida y un arquero como Budiño que estuvo atento para desactivar cualquier atisbo de peligro. El equipo visitante buscó a través de Adín y la lucha constante en el mediocampo, pero el despliegue físico de los jugadores locales neutralizó sus intenciones. La experiencia de figuras como Federico Lértora fue clave para manejar los tiempos y asegurar que el equipo no perdiera el orden.
En el complemento, el desarrollo del juego mantuvo una tónica similar. Aunque el Trueno Verde mostró una leve mejoría en los minutos iniciales del segundo tiempo buscando el descuento, la estructura defensiva del Sabalero se mantuvo inquebrantable. La sentencia definitiva llegaría tras una infracción dentro del área cometida por Coronel luego de un centro enviado por el imparable Antonio. El árbitro no dudó en señalar el punto del penal.
Nacho Lago fue el encargado de ejecutar la pena máxima con total seguridad. Su remate terminó en el fondo de la red a los diecisiete minutos de la segunda etapa, sellando el tres a cero definitivo. A partir de allí, el encuentro se tornó un monólogo del equipo local, que pudo haber ampliado la ventaja a través de llegadas de Bonansea y Ayende, quienes buscaron su gol hasta el pitazo final.

Al concluir el encuentro, los protagonistas destacaron la importancia de esta victoria para revalidar el buen momento que atraviesa la institución. Se hizo hincapié en que el equipo debe seguir elevando la vara partido tras partido si desea concretar sus aspiraciones de volver a la máxima categoría del fútbol argentino. La solidez mostrada durante los noventa minutos dejó conformes tanto al cuerpo técnico como a la multitud que colmó el estadio.
Este triunfo posiciona a Colón de manera inmejorable en la tabla, consolidando su fortaleza en condición de local y demostrando que posee las herramientas necesarias para pelear en lo más alto. Por su parte, San Miguel deberá trabajar en la corrección de errores defensivos tempraneros que condicionaron su planteo táctico desde el inicio. El camino en la Primera B Nacional es largo y exigente, pero presentaciones como la de hoy alimentan la ilusión de todo el pueblo santafesino que sueña con el regreso a la elite del deporte nacional.
La tarde cerró con un festejo ensordecedor, reafirmando el idilio entre la gente y sus jugadores. Con un fútbol práctico, efectivo y por momentos vistoso, el conjunto de Santa Fe dejó en claro que su estadio seguirá siendo una fortaleza difícil de vulnerar para cualquier equipo que lo visite. La próxima fecha representará un nuevo desafío, pero con este nivel de juego, el horizonte parece despejado para los de rojo y negro.


