
En una jornada vibrante de la Primera Nacional, el Estadio Brigadier General Estanislao López fue testigo de un encuentro cargado de tensiones y expectativas. Colón de Santa Fe recibió a Acassuso en un duelo correspondiente a la quinta fecha del certamen, donde el equipo dirigido por Medrán buscaba consolidar su buen presente y el conjunto visitante intentaba estirar su racha positiva en una de las canchas más difíciles de la categoría.
Desde el inicio del cotejo, el Sabalero mostró sus credenciales de protagonista. Con un planteo ofensivo y la intención clara de asfixiar la salida del rival, el conjunto santafesino comenzó a generar peligro mediante las proyecciones de sus laterales y la movilidad constante de sus atacantes. Una de las primeras jugadas de riesgo surgió de los pies de Nacho Lago, quien envió un centro preciso para que Bonansea conectara por el centro, aunque el remate se perdió apenas por encima del travesaño, despertando el primer grito de aliento contenido en las tribunas.
El encuentro no estuvo exento de roces y juego físico. La intensidad se hizo notar en un cruce entre Pier Barrios y Alex Ruiz, que derivó en una amonestación para el capitán de Acassuso. A pesar de la fricción, el fútbol aparecía en cuentagotas gracias al talento individual de los juveniles. Un ejemplo de ello fue el lujo desplegado por Ibarra, quien con un túnel espectacular logró salir de la presión y avanzar en el terreno de juego, demostrando la confianza que impera en el plantel rojinegro.
Por su parte, Acassuso intentó replegarse y salir de contragpe, pero se encontró con una defensa local muy sólida. La intervención de los arqueros también fue determinante para mantener la paridad durante la primera etapa. Monllor, el guardameta de la visita, tuvo una actuación destacada al desactivar varias situaciones de peligro, mientras que del otro lado, Vicini respondió con seguridad cada vez que fue exigido, aunque el equipo de San Isidro careció de profundidad en los últimos metros.
El segundo tiempo trajo consigo modificaciones tácticas que terminarían por definir el rumbo de la historia. Tras la lesión de Conrado Ibarra, se produjo el ingreso de Darío Sarmiento, lo que obligó a que Nacho Lago se mudara a la banda izquierda. Este cambio resultó vital, ya que el número diez de Colón encontró allí el espacio necesario para desequilibrar. El partido se mantenía cerrado, con un Acassuso que resistía los embates y un Sabalero que comenzaba a mostrar signos de desesperación ante la falta de eficacia.

Sin embargo, el fútbol siempre guarda un momento de magia para los elegidos. Cuando el reloj apretaba y el empate parecía inamovible, apareció la figura absoluta de la noche. Nacho Lago tomó la pelota, encaró a la defensa rival y, tras dejar a dos defensores en el camino con una notable jugada individual, sacó un remate potente e inatajable que se clavó en el fondo de la red. El estadio estalló en un solo grito, celebrando un gol que no solo significaba la victoria parcial, sino también el premio a la insistencia de un equipo que nunca dejó de buscar.
Con la ventaja en el marcador, Colón no se conformó y fue por más. El técnico movió el banco para refrescar el ataque y tuvo oportunidades claras para sentenciar el pleito. En una jugada increíble, el equipo local contó con una triple oportunidad de gol donde Bonansea, Castro y Lértora estuvieron a centímetros de aumentar la diferencia, pero la resistencia de Monllor y la falta de puntería mantuvieron el suspenso hasta el pitazo final.
Los minutos finales estuvieron cargados de dramatismo y algunas discusiones que le dieron el color típico del fútbol de ascenso. El árbitro tuvo que intervenir con varias tarjetas amarillas para calmar los ánimos, especialmente tras algunas faltas tácticas de Rasmussen y la presión constante de los jugadores de Acassuso que buscaban el milagro del empate en el último centro del partido.
Finalmente, el resultado no se movió. Colón se quedó con los tres puntos en casa, manteniendo su condición de invicto y posicionándose como uno de los serios candidatos a pelear por el regreso a la máxima categoría. Para Acassuso, la derrota significó el fin de su racha sin caídas, aunque dejaron una imagen digna de un equipo aguerrido que dará batalla en cualquier escenario.
La noche terminó con el reconocimiento del público para Nacho Lago, quien con su golazo fue el responsable de inclinar la balanza en un partido sumamente parejo. El Sabalero sigue a paso firme, construyendo su camino con solidez defensiva y destellos de calidad individual que marcan la diferencia en una categoría donde cada punto se disputa como si fuera el último. El sueño del ascenso sigue más vivo que nunca en Santa Fe.
LO HUMANO POR SOBRE LA FRIALDAD DEL RESULTADO

Darío Sarmiento, quien fuera una de las grandes promesas del fútbol argentino que fuese adquirido por el Manchester City, protagonizó un momento conmovedor en su debut con Colón de Santa Fe. El extremo regresó al país para acompañar a su padre en una grave enfermedad, quien lamentablemente falleció días antes del encuentro.
Tras ingresar en el segundo tiempo contra Acassuso, la carga emocional y el desgaste físico lo llevaron a pedir el cambio y romper en llanto en el banco. El club y sus compañeros le brindaron un apoyo total en este difícil proceso personal.


