La llegada de Sergio Massa al cargo de Superministro de Economía marcó un punto de inflexión en el gobierno de Alberto Fernández, para muchos analistas cotidianos, ese nombramiento funcionó como una renuncia implícita del Presidente, que desde entonces quedó relegado a un rol meramente formal.
En ese momento, Alberto Fernández atravesaba un escenario de aislamiento político, con una imagen pública deteriorada y sin capacidad real de conducción dentro de la propia coalición gobernante. La falta de respaldo interno y la pérdida de autoridad aceleraron un proceso de vaciamiento del poder presidencial, obteniendo Massa más protagonismo.
El arribo del entonces titular de la Cámara de Diputados no solo implicó una reorganización económica, sino también un reordenamiento del mando político. Sergio Massa ocupó el espacio de decisión que había quedado vacante y comenzó a manejar los principales resortes del Estado. El desplazo de Alberto, lejos de ser sútil se hizo a los ojos de todos los argentinos.
Este fenómeno dejó en evidencia una debilidad estructural del gobierno de coalición encabezado por Fernández. Sin una base política sólida, dió la impresión que el Ejecutivo funcionó más como un gobierno de tipo parlamentario, donde el poder se redistribuía según los equilibrios internos y no por el mandato institucional del Presidente.
En el tramo final de su gestión, Alberto Fernández optó (o no tuvo otra) por un perfil bajo, con viajes al exterior y escasa presencia pública, mientras las decisiones clave en materia económica, política y administrativa pasaban por Sergio Massa. Las medidas adoptadas en ese período llevaron su sello, consolidando la percepción de que el verdadero conductor del gobierno ya no era el Presidente.
El cierre de esta etapa deja una conclusión contundente: Alberto Fernández intentó sostener una estrategia de consenso permanente, buscando quedar bien con todos los sectores del oficialismo. Sin embargo, esa indefinición terminó debilitándolo. La historia quizás no nos muestre un Sergio Massa con banda y bastón presidencial, lo que sí nos va a contar es que un presidente dejó su mando sin renuncia formal.


