En esta decimoquinta entrega de nuestra crónica histórica sobre el año que cambió el rumbo del país, nos situamos en la semana que abarcó los días transcurridos desde el 9 al 15 de abril de 2001. La atmósfera nacional, cargada de una tensión que ya se había vuelto cotidiana, se vio sacudida por revelaciones judiciales que apuntaban al corazón del poder político de la década anterior, mientras la economía ensayaba piruetas cada vez más arriesgadas para sostener una convertibilidad que crujía por todos los costados.
El gran protagonista de los tribunales fue Luis Sarlenga, ex interventor de Fabricaciones Militares, quien decidió romper el silencio y comenzó a brindar testimonios que comprometieron seriamente a figuras de primera línea del menemismo. Sus declaraciones funcionaron como una verdadera partitura que entonó nombres de peso como el del ex ministro Erman González y el ex canciller Guido Di Tella. Sarlenga no se detuvo allí y también involucró a antiguos diplomáticos extranjeros, mientras que el clamor social en las calles ya apuntaba directamente a la figura de Carlos Menem como el máximo responsable de las maniobras ilícitas vinculadas al tráfico de armas. La palabra asociación ilícita empezaba a sonar con una fuerza jurídica que presagiaba tormentas para quienes habían manejado los hilos del Estado poco tiempo antes.
En el plano de la gestión política actual, el gobernador de la provincia de Buenos Aires, Carlos Ruckauf, buscó estrechar lazos con el ministro Domingo Felipe Cavallo. La intención del mandatario bonaerense era obtener el respaldo de la nación para acceder a créditos internacionales, pero en ese intercambio de favores políticos apareció una constante de la época: el pedido de superpoderes. Ruckauf, siguiendo la línea marcada por el propio Cavallo semanas antes, pretendía facultades extraordinarias para avanzar en un programa de ajuste, endeudamiento y la polémica privatización del cobro de impuestos, una receta que generaba más dudas que certezas en una sociedad ya castigada por la recesión.
La economía real, aquella que sufrían los ciudadanos de a pie, mostraba las cicatrices de años de políticas de flexibilización. El empleo informal o trabajo en negro se había convertido en un problema estructural, dejando a una enorme masa de trabajadores en la desprotección total. Esta precariedad se traducía en conflictos sociales permanentes, con huelgas de fábricas en localidades santafesinas como Reconquista y Santa Rosa de Calchines, y el ya clásico riesgo de paro en el transporte público que amenazaba con paralizar las ciudades cada semana. En los distritos más pequeños, donde la desocupación no podía ocultarse tras la inmensidad de los grandes conglomerados urbanos, la emergencia social se hacía sentir con una intensidad asfixiante.
Sin embargo, la respuesta del «super mingo» no fue volver a la soberanía monetaria, sino proponer una vuelta de tuerca aún más compleja a la paridad cambiaria. Cavallo sorprendió a propios y extraños con la idea de incorporar el euro a la ecuación de la convertibilidad. Su propuesta consistía en que el peso argentino pasara a valer el promedio entre el dólar estadounidense y la moneda europea, una jugada que buscaba darle una competitividad artificial al mercado cambiario pero que, en la práctica, solo sirvió para que los especuladores financieros y los grandes tenedores de capital comenzaran a frotarse las manos ante la inminente inestabilidad que esto generaría.
Mientras la política y la economía se hundían en este laberinto, el mundo de la cultura sufrió una pérdida irreparable. El rock mundial despidió a uno de sus íconos más auténticos: Joey Ramone. La voz de los Ramones se apagó a los cuarenta y nueve años, dejando un vacío inmenso en una generación que había encontrado en su música un refugio de rebeldía y simplicidad. Su legado, sin embargo, se mantuvo vivo en cada rincón del planeta, incluyendo a la ciudad de Esperanza en Santa Fe, desde donde se le rindieron sentidos homenajes como un luchador incansable del rock and roll.
En el plano legislativo internacional, Holanda marcó un precedente histórico al aprobar la ley de eutanasia, permitiendo que las personas pudieran acceder a una muerte digna bajo condiciones estrictamente reguladas. Por otro lado, en el ámbito deportivo, el mundo asistió a una curiosidad estadística sin precedentes: la selección de Australia goleó a Samoa por treinta y dos a cero en las eliminatorias para el mundial de Corea y Japón, un resultado tan abultado que desafiaba cualquier relato futbolístico convencional.
De regreso al suelo nacional, la sombra de la corrupción no daba tregua. El diputado provincial Rubén Miret fue llamado a indagatoria por el escándalo de las coimas en la secretaría de vivienda, demostrando que las irregularidades no eran exclusivas del ámbito federal. Además, el mito de la estabilidad de precios bajo la convertibilidad se desmoronaba ante la realidad de los surtidores. La empresa YPF, ya privatizada, aplicó un aumento en los combustibles que llevó a la nafta súper a costar más de un peso por litro. Aunque hoy parezca una cifra insignificante, en aquel momento, bajo la paridad uno a uno, representaba un golpe directo al bolsillo de los consumidores y un motor para la inflación de costos.
En medio de tantas noticias sombrías, hubo espacio para la solidaridad y la esperanza. Un operativo de donación de órganos múltiples, surgido de una tragedia familiar, logró salvar la vida de varias personas, recordándonos que incluso en los momentos más oscuros, la generosidad humana puede prevalecer. También en el ámbito de las anécdotas locales, quedó pendiente la historia de una ganadora de un concurso en el diario El Litoral, cuya suerte se convirtió en tema de curiosidad para la comunidad.
Para cerrar la semana, el fútbol argentino brindó sus clásicas dosis de emoción y sorpresas. En la duodécima fecha del torneo, el modesto Almagro dio el batacazo al golear a Racing por cuatro a cero en condición de visitante. En otro duelo apasionante, San Lorenzo e Independiente protagonizaron un festival de goles que terminó con la victoria del equipo azulgrana, consolidando su protagonismo en la tabla. Mientras tanto, en el superclásico, Boca Juniors se impuso con autoridad frente a River Plate, a pesar del penal convertido por el equipo millonario que no alcanzó para empañar la fiesta xeneize.
Así concluyó otra semana de este vertiginoso año dos mil uno. Entre arrepentidos judiciales que hablaban demasiado, ministros que soñaban con euros y pesos en una misma bolsa, y el adiós a leyendas del rock, la Argentina seguía transitando su particular vía crucis, sin saber que lo peor aún estaba por venir, pero con la convicción de que cada día era una batalla por la supervivencia institucional y económica.


