
La acción de la máxima cita del fútbol internacional no da tregua. En una jornada cargada de emociones, estrategia y paridad absoluta, el Mundial 2026 entregó dos compromisos vibrantes que reconfiguran las expectativas de los grupos. Por un lado, la jerarquía de Mo Salah lideró la remontada de la selección de Egipto ante una combativa Nueva Zelanda. Por el otro, la solidez defensiva y las atajadas milagrosas de Alireza Beiranvand le permitieron a la selección de Irán rescatar un empate de oro frente a la selección de Bélgica, complicando el panorama para los europeos.

Egipto lo dio vuelta con la magia de Mo Salah y el empuje de Zizo
El encuentro disputado en Vancouver entre Egipto y Nueva Zelanda arrancó con una sorpresa mayúscula. El conjunto neozelandés se plantó con firmeza y, a los 15 minutos de la primera mitad, logró abrir el marcador. Tras una gran asistencia del defensor Tim Payne, el delantero Matthew Garbett capitalizó la jugada con un preciso testazo en soledad que venció la resistencia del arquero africano.
A pesar de la desventaja, los dirigidos por el laboratorio de los «Faraones» no desesperaron y empezaron a hilvanar jugadas de peligro, apostando fuerte al balón detenido y a la velocidad de sus extremos. La insistencia tuvo su premio en el complemento: un gran envío de Hany encontró la cabeza de Zizo, quien sentenció el 1-1 parcial.
Con el envión anímico, apareció la máxima figura del encuentro. Mo Salah, tras construir una pared perfecta en el borde del área, definió con un remate rasante para dar vuelta el marcador con tintes de polémica por la jugada previa. Ya sobre el cierre, una nueva transición rápida liquidó las esperanzas neozelandesas para sellar el resultado final Nueva Zelanda 1-3 Egipto, dejando a los africanos firmes en la pelea de su zona.
Beiranvand fue una muralla e Irán amargó a la Bélgica de De Bruyne
En el otro gran atractivo de la fecha, Bélgica e Irán protagonizaron un duelo táctico de alta tensión que finalizó igualado sin goles. El trámite del partido estuvo marcado por el asedio constante de los «Diablos Rojos», conducidos por el talento de Kevin De Bruyne y la potencia de Romelu Lukaku. Sin embargo, se estrellaron sistemáticamente contra la figura de la cancha: el arquero iraní Alireza Beiranvand.
El guardameta del Tractor S.C. sostuvo a su equipo en los momentos más críticos, ahogándole el grito de gol a De Cuyper y a Leandro Trossard con respuestas felinas. Irán también tuvo sus opciones a través de la pizarra; de hecho, el VAR le anuló un gol por un milimétrico fuera de juego a su goleador Mehdi Taremi, tras una jugada preparada de tiro libre.
El panorama se oscureció por completo para los belgas cuando se quedaron con diez hombres debido a la expulsión de Engoy con tarjeta roja directa, tras cometer una infracción como último recurso sobre Taremi. A partir de allí, el conjunto dirigido por Rudi García debió resguardarse y apelar a las intervenciones de Thibaut Courtois para sostener el cero. Con este resultado final Bélgica 0-0 Irán, los europeos quedan al borde del abismo y se verán obligados a ganar en la última fecha de la fase de grupos para sellar su clasificación a los octavos de final.
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