
La llegada de Juan Pablo Poletti a la política santafesina estuvo marcada por su alto perfil como director del Hospital José María Cullen durante la crisis de la Covid-19. Aquella exposición lo catapultó como una figura independiente y carismática. Sin embargo, ese capital político se ha dilapidado casi por completo tras un periodo donde la inactividad municipal se convirtió en la norma.
Ya no es el doctor famoso que enfrentó la pandemia con fondos públicos. Ahora es el intendente que le quita las motos a los laburantes y el responsable de que la ciudad se inunde como hace veinte años no pasaba
Hay una desconexión entre la estética del centro de la ciudad —la zona visible «entre bulevares»— y la cruda realidad socioeconómica de las barriadas del norte y del cordón oeste, donde las deficiencias estructurales recrudecieron de forma alarmante.
La polémica «caja negra»: multas y retención de motovehículos
Hay una evidente estrategia recaudatoria desmedida por parte del municipio. La intendencia está «haciendo caja» de manera agresiva a través de operativos de tránsito que afectan principalmente a los sectores trabajadores.
- Secuestro masivo de motos: La retención de motovehículos en toda la ciudad se cuentan de a miles. «laburantes que van a trabajar con dos baldes o que buscan a sus hijos en la escuela» debido a la falta de un papel menor, mientras que los índices de delincuencia real no se ven afectados por dichos controles.
- Multas milimétricas: Se expuso el caso emblemático de un ciudadano multado por circular a 44,16 km/h en una zona sin la señalización correspondiente, donde el margen de tolerancia fue ignorado.
- Falta de independencia judicial: El rol de los jueces del Tribunal de Faltas de Santa Fe, al ser empleados directos del Ejecutivo municipal, carecen de la autonomía necesaria para frenar los excesos fiscales de la Municipalidad.
El destino de estos fondos acumulados de forma «voraz» no sería la obra pública duradera, sino el financiamiento de la próxima campaña electoral, orientada a empapelar los barrios vulnerables aprovechándose de la necesidad económica de los vecinos.
Calles de piedras: ¿infraestructura o un salto al pasado?
La promesa de campaña más recordada de Poletti fue la erradicación total de las calles de tierra en la ciudad. No obstante, los vecinos de la ciudad se han encontrado con una solución a estas alturas arcaica. Toneladas de piedras que más a la corta que a la larga generan conflicto no sólo en los desagües sino en la estabilidad de los moto vehículos y bicicletas, sin mencionar aquí lo difícil de controlar las cantidades que se destinan a cada calle.
A estas alturas, en otros municipios, se opta por el asfalto articulado u otras opciones, lo de tirar piedras parece sacado de mediados del siglo XX.


