Visitaron el programa Jabonería de Vieytes la ex-senadora Maria de Los Angeles Sacnum y el presidente de la departamental capital del PJ en Santa Fe, Daniel Rios. Juntos analisamos el panorama político y económico de la provincia de Santa Fe que atraviesa momentos de profunda complejidad bajo la actual gestión provincial. La realidad territorial enciende las alarmas frente a la implementación de políticas de ajuste que replican el modelo nacional, impactando directamente en el entramado socioproductivo, el empleo y el rol estratégico de la infraestructura del Estado. La falta de canales institucionales para el disenso y la crisis que afecta a los sectores más vulnerables forman parte de una agenda urgente que demanda una profunda reformulación de los lazos democráticos.
La ausencia de diálogo y el debilitamiento institucional
Uno de los diagnósticos más preocupantes sobre el escenario provincial actual radica en la modificación de las conductas democráticas y la toma de decisiones unilaterales. De acuerdo con las observaciones recogidas en diversas recorridas por el territorio santafesino, existe una percepción generalizada entre múltiples actores sociales respecto a la falta de diálogo y una marcada actitud autoritaria por parte de la conducción del gobierno santafesino. Los espacios institucionales que históricamente funcionaban para canalizar el debate y buscar consensos colectivos han sido neutralizados, clausurando la posibilidad de escuchar posiciones críticas o miradas disidentes.
Este comportamiento no constituye un hecho aislado, sino que representa un claro peligro de debilitamiento democrático y un desincentivo para la participación ciudadana. Cuando el Estado anula la capacidad de debate y desoye al que piensa diferente, se deteriora la confianza en las instituciones. Frente a esta realidad, surge la necesidad imperiosa de edificar un nuevo pacto político, económico y social que supere los dogmatismos ideológicos estériles y que priorice, ante todo, la transformación de las condiciones de vida de la población mediante una escucha activa y plural de cada sector.
Ajuste sobre el sector público y desindustrialización
La política económica implementada en el territorio provincial se ha caracterizado por un severo recorte que impacta en los ingresos reales de la población. Las negociaciones paritarias a la baja destinadas a los trabajadores estatales, docentes y personal de seguridad funcionan como un mecanismo de disciplinamiento que arrastra en igual sentido al sector privado. El poder adquisitivo del salario público, que actúa tradicionalmente como un motor fundamental para dinamizar el comercio y el consumo de cercanía, ha sufrido un retroceso drástico que deprime la actividad económica general.
A la par de esta retracción del consumo interno, los indicadores de los observatorios económicos revelan un alarmante proceso de desindustrialización en suelo santafesino. Sectores clave para la provincia como la industria metalúrgica, el sector lácteo y la producción de la línea blanca experimentan las consecuencias del cierre de empresas y establecimientos fabriles. Esta crisis estructural se ve agravada por la autorización para importar maquinaria agrícola usada, lo cual desprotege la producción nacional y lesiona gravemente a los talleres locales. Mientras se aplican medidas restrictivas como la reforma previsional que impone contribuciones extraordinarias sobre los sectores pasivos, se observa una llamativa pasividad frente a la quita de fondos de coparticipación federal y la suspensión de reclamos judiciales históricos ante la Corte Suprema por las deudas que la Nación mantiene con la administración provincial.
La obra pública como herramienta de redistribución y arraigo
Frente al discurso que criminaliza la intervención estatal, resulta imperativo rescatar la naturaleza de la obra pública como un verdadero multiplicador de la economía y un eje de políticas contracíclicas indispensables en periodos de recesión. Históricamente, la inversión estatal en infraestructura ha demostrado ser el camino para sostener los niveles de empleo y dinamizar la actividad comercial cuando los mercados internos se encuentran deprimidos. No obstante, el debate actual no debe limitarse únicamente a la ejecución física de los proyectos, sino a los criterios de planificación que determinan hacia dónde se dirigen esos recursos estratégicos.
«A mí me gustaría incorporar una dimensión más de la obra pública que es la el carácter de redistribución de las riquezas porque no es lo mismo hacer obra pública mejorándole los ingresos en los puertos de la cerealera que exportan todo y no dejan un mango acá que hacer agua potable en toda la provincia donde tenemos un gran déficit en eso». Daniel Rios
Estas palabras ponen en evidencia una profunda asimetría en la asignación presupuestaria. La orientación de los fondos estatales hacia accesos viales e infraestructura para las terminales portuarias agroexportadoras privadas que operan sobre la costa del Río Paraná, en detrimento de obras esenciales de saneamiento, agua potable, gasoductos o urbanización de barriadas populares, profundiza las desigualdades regionales en lugar de saldarlas.
La carencia de infraestructura básica en el interior provincial atenta de manera directa contra la posibilidad de garantizar el arraigo de la población en sus comunidades de origen. Rutas provinciales y nacionales fundamentales que conectan los pueblos norteños se encuentran en un avanzado estado de deterioro, lo cual dificulta la movilidad cotidiana, el acceso a la salud y las oportunidades laborales. Cuando una pequeña o mediana industria cierra sus puertas en una localidad del interior o cuando los caminos rurales se tornan intransitables, se genera un fenómeno de expulsión de los habitantes hacia las grandes urbes. Este proceso migratorio interno despuebla los pueblos productivos y genera la proliferación de cordones de exclusión y bolsones de pobreza en los grandes aglomerados urbanos del territorio, ante la incapacidad de un Estado replegado para asistir y contener las demandas sociales mínimas.
«Nosotros planteamos el tema del arraigo como una cuestión porque muchas veces cuando uno habla de producción y habla de empleo parece que estás hablando solamente de la ruralidad o de la industrialización de la ruralidad y estás dejando afuera a las grandes urbes (…) pero en realidad estás hablando también de esos bolsones de pobreza que se alojan en las ciudades más pobladas ¿Por qué? Porque vos desarraigás al pueblo cuando vos no le generá oportunidades, cuando esa obra pública no llega donde tiene que llegar.» María de los Angeles Sacnum
Hacia la construcción colectiva de un proyecto provincial
Para revertir la actual tendencia de precarización laboral, parálisis productiva y deterioro del tejido social, los sectores de la oposición y la militancia territorial proponen un recorrido amplio por los diversos departamentos que integran la geografía provincial. El propósito fundamental de esta iniciativa radica en democratizar las discusiones económicas y productivas directamente con las comunidades afectadas, recogiendo las demandas de los trabajadores, productores locales y pequeños industriales.
La reconfiguración del escenario político santafesino exige abandonar la lógica de los liderazgos personalistas, la vanidad de las inauguraciones como conquistas individuales y la concepción del poder político como si fuera un botín de guerra. El desafío central de las fuerzas populares consiste en estructurar un programa de gobierno que vuelva a nacer desde las bases, con proyectos elaborados de abajo hacia arriba que asuman la administración de la cosa pública con vocación de servicio. La recuperación de la soberanía sobre los recursos propios, la defensa irrestricta de las cajas de jubilaciones locales y la planificación de una obra pública con sentido federal y distributivo constituyen las banderas necesarias para devolverle la dignidad económica a todos los habitantes de la provincia de Santa Fe.


