Osvaldo Gadban y el antiperonismo: la poderosa fuerza que «termina perjudicando al mismo pueblo»

Osvaldo Gadban y el antiperonismo: la poderosa fuerza que "termina perjudicando al mismo pueblo"

Osvaldo Gadban y el antiperonismo, en un escenario socioeconómico convulsionado y fragmentado por discursos polarizantes, la batalla por la narrativa pública ya no se libra únicamente en los estudios de las grandes cadenas de televisión o en las redacciones tradicionales. Se libra en las pantallas de los teléfonos móviles, en las transmisiones de streaming, en las redes sociales y en las estructuras autogestionadas de comunicación.

En este contexto de profunda disputa simbólica y material, el periodista Osvaldo Gadban ofreció un exhaustivo análisis durante su paso por la señal radial y digital. Con una extensa trayectoria en medios cordobeses y actualmente radicado a metros del Obelisco porteño, Gadban desglosa la mecánica del odio político, los errores históricos de las dirigencias, la urgente necesidad de reconstruir un Frente Nacional y la censura velada —y explícita— que sufren las voces disidentes frente al relato hegemónico.

El odio al peronismo no es gratuito; tiene consecuencias concretas sobre la vida cotidiana de las personas, advierte Gadban al inicio del diálogo. Su tesis central señala que la pedagogía del antiperonismo convence a sectores de la sociedad de votar contra sus propios intereses materiales.

Cuando votan por odio, votan para que cierren los negocios, votan para que les bajen los sueldos a sus propios empleados y después se quedan sin clientes. El problema no es el político de turno; el problema es que la gente se queda sin salario y la economía se derrumba, sostiene Osvaldo Gadban.

«El país no los ha vencido, ha vencido el antiperonismo.»Osvaldo Gadban

La trampa socioeconómica del antiperonismo

La paradoja del electorado que respalda proyectos de ajuste extremo es uno de los temas centrales abordados por el analista. A través de una sátira punzante, Gadban ejemplifica cómo el comerciante o el pequeño empresario, cegado por el antiperonismo visceral, termina festejando medidas políticas que liquidan de raíz el consumo interno y la capacidad adquisitiva de sus compradores.

Para Gadban, el fenómeno del gobierno libertario encabezado por Javier Milei no es una anomalía aislada, sino la culminación de un proceso histórico donde el resentimiento de clase supera la racionalidad económica. Este círculo vicioso se articula en etapas consecutivas: comienza con el discurso de odio y la desideologización en medios de comunicación, se traslada al voto a favor de políticas de contracción y ajuste, deriva en la destrucción del salario real junto con el consumo popular, provoca la caída de ventas junto con la quiebra de pequeñas y medianas empresas, y culmina en la responsabilización del pasado o la negación sistemática de la realidad.

El analista subraya que el electorado que confió en las promesas de la motosierra creyó que el recorte fiscal recaería exclusivamente sobre una supuesta casta privilegiada. Sin embargo, la crudeza de la realidad muestra que el impacto directo golpea las jubilaciones, las tarifas de servicios públicos, los salarios docentes, la salud y el empleo formal.

Es como ir a tomar el té con «Yiya Murano», tener dolor de panza y preguntarte si habrán sido las masitas, cuando en realidad te estás tomando un veneno formulado desde 1815, grafica Gadban. La burguesía media y los comerciantes independientes, atrapados en esta contradicción, descubren demasiado tarde que sin salarios dignos en la calle no hay negocio viable.

«Cuando votan para que los K vayan presos tienen que cerrar los negocios, cuando votan para bajar el sueldo a sus propios empleados lo que pasa es que le bajan el sueldo a todos los empleados y te quedás sin clientes, gil, porque tu problema es que la gente no cobra, te faltan clientes, no hay salario.»Osvaldo Gadban

La desperonización de la política y la pérdida de la narrativa

Un punto álgido de la entrevista radica en la autocrítica hacia el interior del propio espacio político. Gadban no esquiva las fallas estratégicas cometidas por el peronismo durante las últimas décadas, señalando un fenómeno de desperonización impulsado por la propia dirigencia partidaria.

En el afán de moderar el discurso o disputar votos en provincias con fuerte impronta agropecuaria o de sesgo conservador, diversos referentes adoptaron la estrategia de ocultar la simbología, la doctrina y la identidad peronista.

El error de disfrazarse de lo que no se es


«Lo que no entendieron nunca es que los de derecha ya tienen sus candidatos de derecha. Un peronista no se tiene que disfrazar de derechoso porque lo va a votar igual al de derecha, ¿para qué te peleás si no lo vas a convencer?»Osvaldo Gadban

Intentar seducir a sectores de derecha mimetizándose con su agenda es un camino estéril. Los votantes de derecha ya tienen sus candidatos de derecha; jamás van a elegir a un peronista disfrazado, sentencia el periodista.

Asimismo, al avergonzarse de la doctrina o prescindir del lenguaje popular, la dirigencia se desconecta de las bases militantes, de los sindicatos y de los trabajadores independientes.

Por otro lado, abandonar la discusión ideológica abre el terreno para que las usinas liberales impongan conceptos donde el Estado es categorizado como una organización criminal y la solidaridad social es tildada de defecto. Gadban remarca que la política no se gana pidiendo disculpas por las conquistas históricas, sino reafirmando los principios que garantizaron movilidad social ascendente, soberanía económica y dignidad laboral durante los ciclos de mayor bienestar popular.

La reconstrucción del Frente Nacional y la industrialización rural

Lejos de resignarse al diagnóstico melancólico, Gadban plantea las bases metodológicas y doctrinales para la refundación del movimiento. La categoría clave para comprender este proceso es la del Frente Nacional.

El peronismo fue originalmente un Frente Nacional. Esa es la forma real en que los países coloniales, semicoloniales o periféricos han organizado históricamente sus fuerzas populares, productivas y patrióticas para lograr la independencia económica y la soberanía política, afirma Gadban.

Para ilustrar este concepto, el periodista recurre a ejemplos internacionales y a la propia historia argentina: desde el Frente de Liberación Nacional de Vietnam hasta la estructura de representación de clases reflejada en la bandera china.

En Argentina, los componentes de este Frente Nacional cumplen funciones estratégicas diferenciadas pero complementarias: el movimiento obrero funciona como la columna vertebral del consumo interno y la justicia social pero sufre hoy la amenaza de la flexibilización laboral, los sectores productivos y el agro generan divisas con valor agregado pero se ven empujados a la primarización de granos sin procesar, la industria y la ciencia transforman la materia prima en biocombustibles o biotecnología pero padecen el desmantelamiento presupuestario del CONICET, INTA, INTI y las universidades, mientras que la infraestructura estatal regula el mercado interno pero atraviesa procesos de privatización masiva.


«Nos hemos olvidado que la definición del peronismo es un Frente Nacional. El peronismo fue originalmente un Frente Nacional, que es la forma en que los países coloniales, semicoloniales, periféricos, como le queramos llamar, organizaron sus fuerzas populares, productivas y patrióticas para lograr mínimamente la soberanía e independencia política.»Osvaldo Gadban

La soja y el Estado: La lección histórica de Perón

Para desmitificar el relato antiestatal que pretende enfrentar al campo con el peronismo, Gadban rescata una lección histórica olvidada sobre el origen del cultivo de la soja en la Argentina.

A principios de la década de 1970, el cultivo de soja no lograba despegar ni afianzarse en el país debido al riesgo crediticio que representaba para los productores agropecuarios. Fue durante el tercer gobierno de Juan Domingo Perón entre 1973 y 1974 cuando se asumió una verdadera política de Estado para importar y testear variedades de semillas.

Perón encomendó la misión a los técnicos del INTA y envió un avión Hércules de la Fuerza Aérea a los Estados Unidos para traer bolsas de semillas seleccionadas que luego fueron distribuidas a productores pioneros para su adaptación. Decenios más tarde, bajo las presidencias de Néstor Kirchner y Cristina Fernández de Kirchner, esa semilla original impulsó la industria del biodiésel y el valor agregado biotecnológico, convirtiendo a la Argentina en una potencia global de biocombustibles gracias a créditos subsidiados y políticas de fomento estatal.

El análisis demuestra que la ruralidad y el desarrollo industrial no son variables contradictorias, sino polos complementarios cuando existe una planificación de Estado que prioriza la soberanía alimentaria y energética.

«Hizo falta una decisión política de un estadista de primer nivel mundial como era Perón, hizo falta la acción del Estado para fomentar el desarrollo de la soja en la Argentina.»Osvaldo Gadban

La negación de la historia y el riesgo de la desmemoria – Osvaldo Gadban y el Antiperonismo

Otro de los ejes de mayor calado en la conversación es el analfabetismo histórico funcional que fomenta la narrativa libertaria en las jóvenes generaciones. Gadban advierte con preocupación sobre la desvinculación temporal de sectores juveniles que construyen sus referencias políticas únicamente a partir de la experiencia del aislamiento durante la pandemia de COVID-19 o mediante fragmentos descontextualizados en redes sociales.

La falta de memoria histórica habilita la reinstalación de viejas recetas de desmantelamiento industrial, endeudamiento externo y represión de la protesta social. Mientras el relato libertario promueve modelos económicos abstractos sin historia, individualismo extremo con desprecio por el trabajador y relativización del terrorismo de Estado, la memoria histórica popular busca recordar las luchas laborales, reivindicar los períodos de soberanía y visibilizar el costo social de la violencia estatal.

Osvaldo Gadban y el antiperonismo

El comunicador ejemplifica esta amnesia colectiva rememorando el bombardeo a la Plaza de Mayo en junio de 1955, un crimen de lesa humanidad perpetrado contra la población civil indefensa que, según el análisis de Gadban, debería ser recordado de forma permanente como un hito de la infamia en la historia argentina.

Al despojar a los procesos económicos de su contexto social e histórico, la ideología dominante logra que los trabajadores perciban sus derechos, como las vacaciones pagadas, el aguinaldo, las paritarias o la indemnización por despido, no como conquistas colectivas producto de años de lucha, sino como privilegios injustificados o trabas para la libertad de mercado.

«El problema es como la gente no conoce historia y termina creyendo cualquier huevada que le dijeron estos tipos. La gente no sabe nada, yo hablo mucho de historia, me ocupo mucho de eso, y la gente te contesta cada pavada.»Osvaldo Gadban

Censura, disciplinamiento y resistencia digital

La trayectoria personal de Osvaldo Gadban es testimonio vivo de las tensiones entre la independencia de criterio y la línea editorial de los grandes conglomerados mediáticos. Durante la entrevista, el periodista relató el episodio que marcó su salida de los medios tradicionales en la provincia de Córdoba.

Tras conducir con éxito noticieros en señales locales pertenecientes al Grupo Clarín y haber ingresado a trabajar como corresponsal en Todo Noticias a fines de 2007, el estallido del conflicto entre el gobierno nacional y las patronales agropecuarias en marzo de 2008 cambió radicalmente el panorama mediático.

No me preguntaron si estaba dispuesto a hacer un noticiero militante contra el gobierno; directamente me sacaron. Me dejaron 11 años fuera del periodismo en Córdoba. Pasé de conducir el noticiero a quedar completamente al margen por no alinearme con la línea editorial del grupo, relata Gadban.

Esta marginación forzada duró desde 2008 hasta 2019. Sin embargo, la irrupción de las plataformas digitales, las redes sociales y el streaming transformó de manera irreversible el ecosistema de la comunicación. Hoy en día, los canales comunitarios, las radios populares y las iniciativas autogestionadas constituyen una trinchera ineludible frente al cerrojo informativo de los grandes medios hegemonizados.

Gadban resalta la importancia de articulaciones con figuras de trayectoria como Leonardo Greco en Canal 22 o las transmisiones en la Radio de las Madres de Plaza de Mayo, donde se produce contenido audiovisual sin libretos impuestos ni censura previa.

«Ni siquiera me preguntaron ‘che, ¿vos estás dispuesto a hacer un noticiero militante contra un gobierno de los Kirchner?’. Ni me preguntaron, me sacaron y listo, chau. Volví a la televisión en 2019.»Osvaldo Gadban

Rumbo a una propuesta de gobierno con identidad

El diagnóstico presentado por Osvaldo Gadban no se agota en la denuncia del ajuste actual. Constituye una convocatoria abierta a militantes, comunicadores, profesionales, industriales y trabajadores a organizarse desde las bases.

El desafío para el peronismo y el campo nacional-popular no reside en esperar pasivamente el desgaste del adversario, sino en construir un proyecto federal inclusivo que entienda las particularidades de cada provincia y que vuelva a enamorar al pueblo con propuestas concretas de trabajo, educación y soberanía.

Frente al cinismo de un modelo que degrada las instituciones públicas y desprecia la cultura nacional, la comunicación popular reafirma que la historia no está escrita de antemano y que la dignidad colectiva sigue siendo la bandera inquebrantable de las mayorías.


«Es la posición que debe tener el peronismo en todo el país: una postura de frente, frente social, frente de sectores y frente político también, convocando a todos los sectores productivos.»Osvaldo Gadban

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