
La victoria de Colón ante Racing de Córdoba en el Estadio Brigadier López no fue un triunfo más. Fue la confirmación de que el equipo santafesino encontró la regularidad que tanto buscaba en la Primera Nacional. Con un gol de penal de Nacho Lago, el conjunto sabalero se quedó con tres puntos clave para seguir peleando en lo más alto de la Zona A.
Desde que empezó el partido, el equipo local mostró sus intenciones. Apenas a los pocos minutos, un centro de Conrado Ibarra terminó en una volea de Federico Lértora que reventó el travesaño. Esa jugada marcó el ritmo de lo que vendría. Colón atacaba con mucha gente y la visita se defendía como podía, incluso con Pablo Chavarría sacando pelotas sobre la misma línea de gol. Parecía que el grito sagrado iba a llegar rápido, pero el fútbol tiene sus vueltas.
Con el correr del tiempo, el equipo cordobés se acomodó en la cancha. De la mano de Leandro Córdoba, empezaron a generar peligro y fue ahí donde apareció la figura del partido: Tomás Paredes. El arquero de Colón estuvo impecable cada vez que lo llamaron a intervenir. Sacó remates difíciles y transmitió una seguridad que fue fundamental para que sus compañeros no perdieran la calma.
El trámite fue muy disputado y no faltaron las polémicas que hicieron protestar a todo el banco visitante. Hubo jugadas dudosas y un remate de Matías Machado que dio en el palo, lo que pudo haber cambiado la historia del encuentro. En esa paridad, el partido se jugaba con los dientes apretados, como se juegan las finales en esta categoría donde nadie regala nada.

La apertura del marcador llegó en el segundo tiempo. Ibarra encaró con velocidad y fue derribado dentro del área. El árbitro cobró penal sin dudar y Nacho Lago se hizo cargo de la situación. Con un remate fuerte y cruzado, puso el uno a cero que desató la locura en las tribunas del Barrio Centenario. Fue un desahogo para la gente, que veía cómo el equipo intentaba pero no podía romper el cero.
En los minutos finales, el conjunto cordobés se fue con todo al ataque, pero sin mucha claridad. Nuevamente, Paredes respondió con solvencia ante los intentos de Rinaudo y compañía. El pitazo final trajo alivio y festejo doble. Primero por los puntos, y segundo por la estadística: Colón no lograba ganar tres partidos seguidos desde principios del año pasado.
Este dato no es menor. Es que después de mucho tiempo Colón puede hilar 3 victorias seguidas, la ultima vez fue, también a principios del torneo pero del año 2025, aunque en esta ocación parece haber un poco más de conexión entre el equipo y su contexto.
El ambiente en el Cementerio de los Elefantes fue de fiesta total. Como ya lo mencionamos, la comunión entre el plantel y la hinchada se nota en cada jugada. El equipo corre, mete y, cuando tiene la chance, factura. Con jugadores en un gran nivel individual y un esquema colectivo que funciona va marcando un camino, que es tan largo como auspicioso pero al que todos van sacando boleto.
El sabalero está en carrera y su gente lo sabe.


